13 sept. 2009

Kayakeando con Ballenas

Hace algún tiempo, tuvimos una sorprendente salida en litoral central. El plan original era efectuar una travesía desde la playa Las Docas, ubicada al sur del faro Curaumilla, entre Valparaíso y Quintay, y la playa de Laguna Verde, a unas 4 a 5 horas en kayak de mar.

Esta travesía no es sencilla. Para comenzar no existe bajada en vehículo a la playa, lo que desde mi punto de vista es una bendición, ya que de lo contrario estaría (la playa) más llena de basura que los ignaros visitantes, carentes de la más elemental cultura y respeto por el medio, tienen la gentileza de dejarnos para disfrute de todos: botellas plásticas, bolsas, pañales desechables, papel higiénico, huesos de pollo, cáscara de huevo y toda suerte de desperdicios que los antes mencionados consideran que es mejor dejar en la playa. Hasta escuché por ahí que si hubiera bajada de autos, la gente se llevaría la basura. Mentira. Basta con visitar cualquier otra playa chilena.



Siguiendo con el tema que nos ocupa, el lugar para descargar el kayak está a unos 500 metros del lugar de zarpe, y unos 100 metros sobre el nivel del mar. O sea, es necesario hacer un porteo largo y escarpado, lo que no amilanó al espíritu de los comprometidos kayakistas todo terreno y toda temporada.

Dado que la travesía se hace por el día y para evitar portear el equipo de campamento, decidimos acampar arriba y bajar solo los kayaks y el equipo para remar. El lugar es bueno para acampar, con bastante sombra, pasto y basura (aquí sí llegan los autos).

El plan era acampar para salir temprano en la mañana y así evitar el viento que se levanta en la tarde. La primera parte de la travesía entre Las Docas y la punta pasado el faro, tiene una orilla escarpada y expuesta, con muy pocos lugares donde desembarcar, por lo que debe que hacerse idealmente con una buena mar y poco viento. No hay mucho espacio para errores, ya que un volcamiento con viento exige un rescate rápido o un remolque para alejarse de las rocas. Adicionalmente, el rebote de las olas en los roqueríos, producen un mar confuso y desordenado que torna lento el avance.

El cruce de la punta es el más complicado, ya que aquí confluye mar, viento y la interferencia de ondas que producen los islotes, siendo necesario darle un amplio espacio a esta pasada. Bordeada la punta, la protección de la península hace del resto de la navegación un agradable paseo, aunque también con pocos lugares de desembarco.
Kayakeando con Ballenas

Resultó que la Armada emitió una advertencia de marejada a partir del viernes, por 48 a 72 horas, cosa que nosotros esperábamos hubiera recedido para el domingo en la mañana. Las 72 horas estuvieron más cerca de la realidad.

Sin embargo ya estábamos allí, y en el peor de los casos, solo tendríamos que portear los kayaks de vuelta por la escarpada subida, así que después de desarmar campamento nos alistamos para iniciar el porteo. Entre que mirábamos la playa desde arriba para evaluar las condiciones del zarpe, alguien divisó en la entrada de la playa, una enorme ballena, que junto con su ballenato habían decidido pasar el día en Las Docas. Después de observarlas por varios minutos y tomar las fotos de rigor, continuamos nuestra preparación y porteo hacia la playa.

Luego de varios viajes y chequeos de seguridad, estábamos listos para entrar en la anunciada marejada, para lo que tendríamos que superar una barrera de olas de entre tres y cinco pies, acampanadas y con una frecuencia que hacía imposible evitar el recibir al menos una recién reventada. Una hora y algunos nadadores después, estábamos todos en el agua para darle una oportunidad a lo planeado.

Claramente la marejada no tenía por donde amainar y conforme fuimos saliendo de la protección de la entrada de la playa, las condiciones del mar, si bien no peligrosas para un kayakista experimentado, podrían ponerse muy difíciles para algunos de los que no tenían tanta experiencia, sobre todo cuando llegáramos a la punta y con el viento anunciado ya presente.

Un rápido consenso nos puso con rumbo a la playa, donde la ballena y su ballenato nos esperaban para compartir un maravilloso momento con estos gentiles gigantes, y aprovechar para manifestarles nuestro agradecimiento y apoyo a la reciente declaración de santuario ballenero a las aguas territoriales chilenas, además del mío personal a Greenpeace y al Sea Shepherd.

Kayakeando con Ballenas

Sin mayores incidentes, los cetáceos nadaron con nosotros que aunque nos manteníamos a prudente distancia para no perturbarlos, fuimos rápidamente visitados por iniciativa de estos curiosos mamíferos que se acercaban a pocos metros de nuestros kayaks. Una ballena franca austral (Eubalaena australis), con su característico soplido vertical en forma de V, y su cría posiblemente de poco tiempo de nacida.



Evitando acosar a nuestros inesperados visitantes de invierno, finalmente nos dirigimos a la playa. Faltaba la peor parte: el desembarco, el porteo y el taco de vuelta! Así que sin demora organizamos el desembarco, enviado un emisario a la playa para que diera las señales de desembarco. Por seguridad, un kayakista experimentado desembarca primero sin ayuda y por medio de señales de remo, guía a los siguientes kayakistas hasta la playa, evitando lo más posible las olas. Con un solo nadador desembarcamos sin novedad.

Finalmente después de largo y pesado porteo, alcanzamos un regreso justo antes del taco.

Activísticamente,

Martín (martin@ecodeporte.cl)

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