30 ago. 2009

Marineros de agua dulce ... o salada

La verdad es que lo que parece muy obvio para nosotros los kayakistas, en realidad no lo es tanto, a la luz de las múltiples consultas que recibo cada semana.
El kayak de mar y el kayak de río son deportes muy distintos con muy pocos elementos en común, aparte del nombre de la embarcación. Como quiera que soy kayakista de mar, trataré de no quitarle mérito al de río. Es más bien mi intención distinguir entre los dos deportes y lo que subyace tras el “espíritu” de estos.
El kayak de mar es como el montañismo y el kayak de río es como la escalada deportiva. El primero es más pausado, de más resistencia, mayor planificación y requiere habilidades más allá de las técnicas. El kayak de río, en cambio, es más adrenalínico, más explosivo, más extremo si se quiere y definitivamente más atlético.
Pero vamos a lo básico.
El kayak de mar se practica sobre una embarcación, que mide normalmente sobre los 14 pies ( 4.30 metros ), diseñada para avanzar rápidamente sobre aguas relativamente calmas y con amplios espacios para maniobrar. El kayak trae incorporados compartimientos estancos para llevar la carga, lo que sugiere naturalmente la esencia del kayak de mar: salir lejos y quedarse afuera. No quiero decir con esto que no se pueda salir por el día o usar la embarcación para hacer ejercicio.
El kayak de río, usa una embarcación mucho más corta de entre 6 y 9 pies ( 1.80-2.70 metros ), diseñada para maniobrar rápidamente entre las rocas, y moverse con soltura sobre las aguas blancas, para ser llevado por la corriente evadiendo obstáculos y aprovechando las características del río. Es un viaje corto, explosivo (obviamente depende del río) y técnico. Y ojalá “park and play”.
Los practicantes son igualmente diferentes: el kayakista de río busca adrenalina, diversión, gratificación y reconocimiento; el kayakista de mar busca tranquilidad, contemplación, exploración, autosuficiencia… El kayak de río es un deporte extremo, el kayak de mar no necesariamente lo es…
Una de las características más notables del kayak de mar como deporte, es que lo podemos disfrutar desde el primer día y hasta que la muerte nos separe. En las condiciones apropiadas, cualquiera puede practicar y disfrutar de un paseo en kayak, sin importar edad, nivel de entrenamiento, o incluso, limitaciones físicas. Podemos hacerlo solos, en familia, con amigos que saben, con amigos que no saben y al ritmo y en las condiciones que queramos practicarlo.
El río en cambio, requiere compromiso, un buen río y práctica para mantenernos en un nivel saludable de seguridad. Por eso es que cuando mencionamos “kayak” todos se imaginan dados vuelta, atrapados en una pequeña embarcación sin poder salir. En la última década, el kayak de río está sufriendo un serio decline, mientras que el kayak de mar sigue sumado adeptos.
Aun así, el crecimiento del kayak de mar no ha sido muy rápido en nuestro medio. ¿Razones? Me atrevería a proponer algunas :
1. Es comúnmente asimilado a “kayak”, palabra que evoca rugientes aguas blancas y accidentes fatales. O bien es visto como una actividad de verano, para jugar en el agua en la casa de la playa, típicamente en un sit-on-top-
2. Hay que reconocerlo, el kayak es un deporte altamente costoso comparado con otros. Una configuración básica de kayak, remo, chaleco y faldón, superará fácilmente el millón de pesos. Claro, siempre podremos comprar un bote barato, pero a la hora de meterlo al agua tengamos en cuenta que fue diseñado para eso, para ser barato. Aparte está el tema de que dónde en el departamento guardamos los 5 metros de kayak o cómo lo echamos al Maruti para llevarlo al mar.
3. Falta de comunidades para la práctica del deporte. Recién hace unos 3 ó 4 años han empezado a florecer las agrupaciones de kayakistas de mar. A muy pocos les gusta salir a remar solos, ya sea por razones sociales o de seguridad.
4. Si bien Chile tiene excelente condiciones geográficas para la práctica del kayak de mar, la zona central, donde habita más de la mitad de la población del país, tiene costas abiertas, aguas frías y pocos lagos, convirtiéndolo en un deporte de “verano”.
Con razones o sin ellas, al final y a pesar de todo, el llamado se hace irresistible. Salir, remar, explorar, planificar, compartir, avanzar, empacar, fotografiar y dormir bajo las estrellas no deja espacio para muchas dudas.

Convencidamente,

Martín
Instructor de Kayak de Mar
martin@ecodeporte.cl

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