5 jun. 2009

Riesgo y Seguridad

Algarrobo
A diferencia de otros deportes de aventura como el andinismo y el kayak de aguas blancas, el kayak de mar no es inherentemente peligroso. Con esto quiero decir que existen muy pocos elementos de peligro objetivos, que no nos permitan evaluar el riesgo con razonable precisión para determinar si nos sometemos a él.
Pero aclaremos un poco más este punto. Los peligros objetivos son aquellos que no dependen del sujeto ni de sus habilidades o equipo, y que por lo tanto están completamente fuera de su control. Por ejemplo, las avalanchas y las caídas de piedras, son peligros siempre presentes en la montaña. Los peligros subjetivos, son aquellos que dependen del sujeto. Por ejemplo, un mar revuelto puede representar un peligro para un principiante, pero no así para un experto.
Esto sitúa el kayak de mar como un deporte en que, dependiendo del nivel al que lo practiquemos, podemos calcular el nivel de riesgo que nos acomoda asumir, e incluso eliminarlo casi completamente. Esto deja toda la responsabilidad de la seguridad en manos del kayakista.
Veamos primero cuales son los principales peligros para un kayakista de mar:

Hipotermia

Esta es sin duda la mayor causa de bajas entre los kayakistas de mar. Es una condición por la cual el cuerpo empieza perder más calor del que puede generar, causando, en las distintas fases : respiración corta, tembladera continua, descoordinación muscular, conducta irracional e incoherente y de no ser tratada oportunamente, inconsciencia y muerte.
Siendo el agua un elemento más denso que el aire, perdemos calor 20 veces más rápido que en éste. Los mismos 30 minutos que en el aire a 10 grados nos causa incomodidad y entumecimiento, puede causarnos la muerte en agua a la misma temperatura. Aunque menos obvia, la combinación de factores como la fatiga, deshidratación, hambre, viento, lluvia y temperatura del aire, también puede ser peligrosa.

Asfixia por inmersión

Muchos de los ahogamientos en aguas frías, bajo los 20 grados, son causados por la descoordinación muscular producto de la hipotermia, que evita que nos mantengamos a flote.
Sin embargo, hay otros factores que pueden causar asfixia por inmersión como olas con mucha fuerza, la corriente de un río que se desliza bajo un obstáculo y nos sumerge bajo él, o sencillamente un golpe en la cabeza con otro kayak o una roca.
Casi todos los accidentes con ahogamientos se podrían haber evitado usando un chaleco salvavidas.

Colisión con otras embarcaciones

Mucho más raro, pero existente en zonas de alto tráfico son las colisiones con otras embarcaciones. El bajo perfil del kayak de mar lo hace prácticamente invisible para embarcaciones medianas y grandes, por lo que debemos preocuparnos de llamar su atención. También podemos contar aquí las colisiones con otros kayaks, ya que se han dado casos de accidentes en las olas entre kayakistas.

Ataque de la fauna marina

Más extraño aún, al menos en nuestro país, son los ataque de la fauna marina. En otras latitudes las morsas y los tiburones, tienen los primeros lugares.
Pero quien nos expone a los peligros antes mencionados y con quien finalmente debemos lidiar son las condiciones ambientales. En buenas condiciones un kayakista prácticamente no está expuesto a ningún peligro.
Veamos entonces las condiciones ambientales que más inciden en la seguridad del kayakista:
Temperatura del agua
Esta condición ambiental, siempre presente en nuestro mar y gran parte de los lagos, invierno o verano, es la más fácil de descuidar. Un perfecto día soleado, con una agradable temperatura ambiental, puede llevarnos a salir sin la adecuada protección. Basta que por alguna razón tengamos que nadar y un paseo de media hora se puede convertir en una lucha por sobrevivir. Es muy común ver este tipo de accidentes entre pescadores.
Vientos y olas
Los olas son consecuencia del viento, unas veces del viento local y otras de tormentas lejanas cuyas olas viajan grandes distancias. El viento es la principal preocupación del kayakista de mar, ya que el tema de la temperatura del agua puede resolverse con el equipo adecuado (traje de agua o traje seco). Fuertes vientos y sus correspondientes olas pueden hacer que no podamos avanzar hacia nuestro objetivo, y también superar nuestra habilidades para mantener el kayak con el casco hacia abajo y el kayakista hacia arriba.
Mareas y corrientes
Ya sea en ríos de aguas planas o en fiordos y canales en el mar, las corrientes son comunes y requieren especial cuidado. Las corrientes en los ríos pueden ser peligrosas en las desembocaduras y también por su capacidad para arrastrar grandes cuerpos como troncos, ramas o trozos de madera.
Neblina y baja visibilidad
Producto de la neblina o de un día más corto de los esperado, tarde o temprano nos veremos enfrentados a navegar en condiciones de baja visibilidad. Esto puede exponernos no sólo a perder la ruta, sino además a peligros que no vemos como rompientes, obstáculos, separación del grupo, etc.
Otro factor a considerar, un poco más específico del kayak de expedición es lo aislado o remoto del lugar donde nos encontramos. Cualquier accidente o enfermedad fácilmente tratable con acceso a servicios médicos, puede convertirse en un factor de riesgo importante para todo el grupo.
Teniendo claras las amenazas nos queda sólo aprender a enfrentarlas. Tenemos cuatro niveles de defensa frente a estas amenazas.
El nivel uno, se basa en evitar los peligros y el elemento fundamental es el juicio del kayakista para evaluar las condiciones en las que se puede desempeñar sin poner en peligro su seguridad o la de su grupo. Dada la ausencia de peligros objetivos, éste es el factor más importante en la seguridad del kayak de mar. La idea aquí es no meterse en condiciones que no podamos manejar.
En un segundo nivel, podemos poner las habilidades técnicas del kayakista, que hacen que mantenga el control de la embarcación y finalmente evitan que éste se vuelque. Aquí podemos mencionar la condición física, técnicas de apoyo de remo y giro esquimal. Un kayakista competente puede mantenerse flotando en condiciones que otras embarcaciones de mayor tamaño tendrían problemas. También podemos situar aquí las habilidades de navegación que nos permitan enfrentar situaciones de baja visibilidad.
En el nivel tres, están nuestras habilidades para recuperarnos de algún evento donde tengamos que salir del kayak. Aquí es de capital importancia, contar con el equipo y la vestimenta adecuada, ya que estaremos expuestos a la temperatura del agua. De igual importancia estará nuestra habilidad para efectuar un rescate ya sea a nosotros mismos (auto rescate) o a otros miembros de nuestro grupo. El liderazgo es un elemento gravitante, en el caso de grupos de kayakistas de distintas habilidades.
Y en el cuarto nivel, situamos a los elementos que nos permitan solicitar ayuda externa en caso de ser imposible que el grupo (o la persona) se recupere por si misma. Podemos mencionar el silbato, las bengalas, la radio de banda marina, el teléfono celular y satelital, el espejo de señales y cualquier otro elemento que nos permita solicitar ayuda a otras embarcaciones o a la autoridad marítima. Es importante en salidas más largas, dejar razón y nuestro plan de navegación con nuestros amigos o familiares y eventualmente con las autoridades competentes.
En resumen, la seguridad en el kayak de mar depende del buen juicio combinado con las habilidades necesarias y el equipo adecuado. Al nivel que deseemos llevar nuestras aventuras, esta combinación debe ser la correcta y disfrutaremos del deporte por muchos, muchos años.
Precavidamente,
Martin
Instructor de Kayak de Mar
martin@ecodeporte.cl

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