5 jun. 2009

Eco Kayak

Limpieza de playas
Los deportes al aire libre, especialmente aquellos que nos transportan a lugares remotos y nos exigen pernoctar en la naturaleza, nos llevan a desarrollar una particular apreciación sobre el mundo natural y su relación con el “homo sapiens”.
La primera y más evidente, es la sensibilidad que estos ambientes tienen a la casi siempre nociva acción del hombre y el consecuente deseo de protegerlos.
Como kayakistas de mar, podemos apreciar esto mucho más íntimamente, ya que por un lado, visitamos con frecuencia lugares con muy poca intervención humana y por otro lado, recorremos los ríos y costas donde se deposita la enorme cantidad de basura que el “homo no sapiens” arroja directa o indirectamente a las arterias de la tierra y que finalmente termina en el mar.
El plástico de la ubicuas botellas de bebida y de un sin fin de artículos desechables, no sólo causan un enorme daño estético al entorno natural y al valor turístico de nuestras costas sino que además, siendo ingeridos por la fauna marina, causan la muerte de miles de especimenes cada año.
A esto se suman los desechos industriales, de los ya conocidos casos de las plantas de celulosa, o los derrames de petróleo. En fin, el panorama no pinta bien para el deporte, ni para el turismo de naturaleza, ni para la naturaleza misma.
Cabe preguntarse ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros?
Es muy fácil culpar a las grandes corporaciones de la contaminación, pero esas organizaciones están finalmente dirigidas por personas, bueno casi, más bien por humanoides desnaturalizados, cuya separación del mundo natural, el no saber de dónde viene su comida y a dónde va su basura, los ha desconectado de los valores que por miles de años han regido a las sociedades más longevas del planeta.
El 40% de la contaminación es producido directamente por las personas como uno. Nuestra sociedad de consumo, o más bien, sociedad del desperdicio, nos sumerge en un torbellino de consumo y despilfarro, todo es desechable y está cómodamente situado para consumir y botar. Esto fomentado obviamente por elaboradas manipulaciones psicológicas, mejor conocidas como “marketing”.
Pero finalmente, ¿Dónde está el poder que puede cambiar la manera como las empresas se relacionan con el medio ambiente? En el consumidor, por supuesto, en cada uno nosotros. Si logramos superar la homogenización cultural a la que somos sometidos diariamente, a los miles de mensajes que recibimos diariamente diciéndonos que debemos comprar más para ser mejores y a la inercia de seleccionar lo que más nos acomoda, podemos establecernos como una fuerza consciente de cambio, como un consumidor educado y responsable, premiando con nuestra preferencia aquellos productos de organizaciones social y ambientalmente responsables mientras que castigamos con el boicot a aquellas que no lo sean.
Esto sin contar las medidas que podemos tomar en nuestro hogar, o nuestra empresa, como reciclar el plástico, el papel, el vidrio, el aluminio y los elementos tóxicos como las pilas, los químicos y la suegra; cambiar las ampolletas convencionales por ampolletas de bajo consumo, el auto por la bicicleta, la moto de agua por el kayak de mar, etc.
Pero sin duda, la mejor forma de colaborar con nuestro planeta es ilustrando a nuestros congéneres de menor educación, fomentando el contacto con el medio ambiente, sentándolos en al cabina de un kayak y que la naturaleza ejerza su magia.
Citando a Baba Dioum “Al final, sólo conservamos lo que amamos. Sólo amamos lo que entendemos. Y sólo entendemos lo que nos han enseñado”.
Es una buena idea también, inscribirse en alguna organización de conservación, las hay en ambos extremos, desde el Sierra Club, Nature Conservancy o Conservation Alliance hasta más radicales como Greenpeace, Earth First o el legendario ELF.
Finalmente, para no amargarnos con el panorama, les recomiendo seguir el consejo de Edward Abbey:
“Un párrafo final de consejo: No se consuman. Sean como yo, un entusiasta poco dispuesto, un fanático indiferente, un cruzado de medio tiempo. Guarden la otra mitad de Uds. y sus vidas para el disfrute y la aventura. No es suficiente luchar por la tierra; es aún más importante disfrutarla. Mientras puedan. Mientras aún esté allí.”
Nota : Esta columna está hecha con un 100% bytes reciclados y un 80% de artículos reciclados.
Sustentablemente,
Martin
Instructor de Kayak de Mar
martin@ecodeporte.cl

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