23 jun. 2011

Weekend Warriors

Algo anda mal en esta sociedad: Te vistes en la mañana con ropas que no te acomodan, manejas en un endemoniado taco (el auto que aún debes al banco) para ir trabajar nueve horas todos los días de manera que puedas pagar la ropa, el auto y la casa que dejas vacía todo el día para poder costear vivir en ella.

Con un poco de suerte la semana pasará rápidamente y sin mayores contratiempos que comprometan el fin de semana… y finalmente obtendremos un par de días disponibles para salir, si es que las responsabilidades familiares, sociales o religiosas, no cortan su correspondiente tajada…

Pero salir sólo los fines de semana es como tratar de vivir de canapés.

Esa es la vida de “guerrero de fin de semana”, personaje heroico que además de tratar de vivir una vida relativamente “civilizada” decide abordar uno (o dos) deportes extremos en su creciente gama de modalidades, con la misma pasión que un profesional pero sin el tiempo ni los auspicios de éstos.

Ciertamente hay elementos inhabilitantes. Más de dos hijos ciertamente ya es un deporte extremo “per se”, por lo que habrá que elegir el otro con cuidado. Ser hincha de fútbol tampoco ayuda mucho por incompatibilidad de horarios: cuando la gente está viendo fútbol hay menos fila en los andariveles, más estacionamientos en el Pochoco y más rutas libres en el muro. Los deportes sociales similarmente, consumen demasiado tiempo en partidos y asados por lo que no son recomendables. Y para qué decir de otras actividades antideportivas como matrimonios, bautizos, cumpleaños, despedidas, agasajos y carretes.

Pero la vida es corta y dura, a diferencia del entrenamiento que es largo y de la disciplina que es blanda.

Pero si logramos, a pesar de todos los obstáculos laborales, familiares, sociales, geográficos y disciplinarios superar todas las probabilidades, entraremos al selecto grupo (menos de un 1%) de artistas marciales de fin de semana o budokas shumatsu como les podríamos llamar para usar un término más afín.

No se confunda un auténtico weekend warrior con los poltroneros full time en la crisis de los 40 que quieren demostrarse que todavía pueden saltar y correr como cuando estaban en el colegio. Normalmente terminan lesionados antes de los 40 (días).

¿Y la recompensa? No hay nada mejor para borrar en un instante las vicisitudes de la vida moderna que tener adelante una ola, un rápido, un largo de cuerda o 500 metros de nieve polvo sin rayar.

La inmediatez de la supervivencia y el puro gozo de desplazarse al aire libre por los propios medios es un elixir de abrumadora potencia. El cerebro reptiliano toma el control animado por la adrenalina buscando alejarnos del peligro, para dejarnos después despejados y claros respecto a nuestras prioridades en la vida, claridad que durará por supuesto, hasta el próximo lunes en la mañana en que nos sentaremos en nuestros puestos de trabajo mientras un dispositivo nos perfora la nuca para volver a la carrera de ratas, y que no importa quién gane, seguiremos siendo ratas.

Siguiendo-al-conejo-blanco-mente,

Martin
Instructor de Kayak de Mar
martin@ecodeporte.cl

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